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Los doctores Jae y Lee  y colaboradores, de la Michigan University (USA) acaban de publicar (11 de mayo) en The Lancet Oncology un importante trabajo en el que combinan un mejor conocimiento anatómico y funcional  de la zona de la próstata mediante resonancia magnética y tratamiento combinado de braquiterapia y radioterapia. La finalidad fundamental es mantener la prioridad de la curación pero intentando preservar la calidad de vida del paciente (“Curación con calidad de vida”, dicen).

La próstata es un pequeño órgano rodeado de estructuras de enorme importancia. Cuando se aplica radioterapia puede ocasionarse disfunción eréctil e irritación de la vejiga urinaria y del recto.

Uno de los autores, doctor McLaughlin,  explica que un claro entendimiento de la anatomía funcional de la próstata y sus alrededores (y sus variaciones de persona a persona) posibilitan una radioterapia que respeta estas estructuras. (nervios, vasos y esfínteres), que controlan el funcionamiento de la  erección, de la vejiga urinaria y del recto.

Para los autores, la resonancia magnética es esencial para conocer la anatomía y planificar el tratamiento.

El cáncer de próstata agresivo suele ser tratado con una combinación de braquiterapia (radioterapia interna mediante la implantación en la próstata de semillas radioactivas y radioterapia externa (para mayor conocimiento, consulten la página de FEFOC www.cancerdeprostata.org) .

De 49 pacientes que trataron con esta combinación de radioterapias interna y externa, a los cinco años del tratamiento, ¡el 92% de pacientes eran capaces de actividad sexual”.

Este porcentaje es realmente impresionante. Pero, además, lo que nos estimula más es el comprobar que los temas de calidad de vida cada vez se valoran más en el tratamiento del cáncer de próstata.

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