CÁNCER DE COLON

CÁNCER DE COLON

1. Quimioterapia adyuvante o complementaria (después de cirugía).

Una vez analizado el tumor y establecido su estadio, se sabe que la quimioterapia mejora la supervivencia en un 15% a los cinco años de los pacientes en estadios III. Estos pacientes deben recibir quimioterapia después de cirugía. En estadios II con factores de riesgo (diagnóstico inicial con alguno algunos de estos factores: tumor en T4, adenocarcinoma indiferenciado o pobremente diferenciado, invasión vascular, linfática o perineural, obstrucción intestinal por el tumor, perforación intestinal), la quimioterapia postoperatoria proporciona un pequeño pero significativo aumento en la supervivencia a los 5 años.
Las pautas más utilizadas combinan 5-Fluoruracilo + leucovorin como pauta básica, con oxaliplatin (derivado del platino, efectivo también en pacientes resistentes a 5-Fluoruracilo y que se utiliza tanto en pacientes con metástasis como en quimioterapia después de la cirugía). Esta pauta se conoce bajo las siglas ya citadas, FOLFOX.
Un nuevo medicamento, la capecitabina es de hecho una pro-droga que se transforma en 5-Fluoruracilo en el interior de la célula tumoral. No aporta mucho con respecto al fármaco original (5-Fluoruracilo).
La quimioterapia postoperatoria se inicia tan pronto como el paciente se ha recuperado de la cirugía. Lo más efectivo iniciarla no más allá de las 6 semanas de la misma. Su duración es de 6 meses.


2. Quimioterapia en pacientes avanzados (con metástasis).

Alrededor del 25% de pacientes tienen ya metástasis en el momento del diagnóstico y, en conjunto, cerca del 50% de pacientes las desarrollan. El tratamiento inicial se basa en FOLFOX o en FOLFIRI (5-fluoruracilo+irinotecan). Irinotecan es un derivado semisintético de un árbol ornamental chino, Campthotheca acuminata, que, a nivel celular, actúa interrumpiendo una fase de la duplicación del DNA. La duración de estos tratamientos es materia de controversia. Generalmente se aplican mientras haya respuesta positiva (disminución de la masa tumoral y no aparición de metástasis nuevas), hasta que aparece progresión tumoral o la toxicidad se hace inasumible. Otra posibilidad después de obtener una respuesta positiva es iniciar un tratamiento de mantenimiento de la respuesta mediante 5-fluouracilo solo, lo que prolonga la duración de la respuesta positiva, más que la interrupción de la quimioterapia tras la misma. En primera línea de quimioterapia también se puede asociar bevacizumab, un anticuerpo anti VEGF (factor del crecimiento endotelial vascular, señal química producida por algunas células que estimula la formación de nuevos vasos sanguíneos, proceso esencial para el crecimiento celular canceroso, al aumentar el aporte de oxígeno a sus células). Asociado a las pautas de quimioterapia descritas aumenta la supervivencia y el período libre de enfermedad de los pacientes. Bevacizumab puede causar los siguientes efectos secundarios: hipertensión, proteinuria, trombosis arterial, hemorragias por las mucosas y perforación gastrointestinal.

Cuando los pacientes se hacen resistentes a las pautas iniciales, pueden ensayarse otras no aplicadas (por ejemplo, pasar de FOLFOX a FOLFIRI o viceversa). Otra posibilidad más reciente es la utilización de anticuerpos anti EGFR (receptor del factor de crecimiento epidérmico, situado en la superficie de la célula; su excesiva actividad o expresión se ha asociado a diversos cánceres y su bloqueo mediante anticuerpos puede tener una influencia positiva en su tratamiento), como cetuximab o panitumumab, que son activos utilizados como monoterapia en CCRs metastatizados resistentes, Concretamente, se ha demostrado que el tratamiento con cetuximab mejora la supervivencia de dichos pacientes mientras que panitumumab aumenta el período de supervivencia libre de enfermedad. Estos fármacos producen algunos efectos indeseables, como rash cutáneo en forma de acné e hipomagnesemia.

– EFECTOS SECUNDARIOS O COLATERALES DEL TRATAMIENTO DEL CCR

1. Cirugía

El más importante es la colostomía, que consiste en abrir en el abdomen una salida para las heces cuando la vía natural no es posible. Generalmente es temporal y, después de un período de recuperación, se vuelve a restablecer la vía intestinal normal.
Mientras una persona lleva una colostomía debe ser aconsejada y tratada por un especialista (enteroestomista), para conocer bien el cuidado de la colostomía y conocer la manera de integrar su nueva situación en la vida diaria.

2. Radioterapia

El radioterapeuta conoce la manera de prevenir y tratar las posibles complicaciones de su terapia.
Durante la misma, hay personas que experimentan nauseas, diarrea, irritación del recto y de vejiga urinaria. También es frecuente el cansancio físico.
Dependiendo del tipo de piel de cada persona, puede presentarse dermatitis (inflamación de la piel).
Estos efectos son transitorios y suelen desaparecer en unas semanas de finalizada la irradiación.
En algunas personas puede persistir la irritación y molestias del recto o de vejiga urinaria. Todo ello tiene tratamiento que el radioterapeuta planificará convenientemente.

3. Soporte psicológico

Especialmente la colostomía y algunas complicaciones de los tratamientos requieren el soporte de un psico-oncólogo.

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