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Día Mundial contra el Cáncer

EN EL DÍA MUNDIAL DEL ENFERMO ONCOLÓGICO, NUESTRA ÍTACA ES UN MUNDO SIN CÁNCER

El progreso alcanzado en el pronóstico del cáncer es muy grande. El diagnóstico precoz (honor para su descubridor, el doctor Papanicolaou, 1923) es la clave decisiva que ha cambiado el pronóstico. Pero queda mucho por hacer. Aspiramos a un mundo con “0” cáncer. Desgraciadamente, la realidad en cifras de su incidencia es la opuesta. En el conjunto de España son diagnosticados más de 230.000 nuevos casos / año; en Cataluña, más de 40.000. Ambos aumentando.

Para evitarlo, hacemos caso ya de Hipócrates (“Más vale prevenir que curar”), ¡dicho 400 años a.c.!). Fracasa la prevención, en buena parte por falta de recursos. La doctora M. Cuomo lo denuncia: el año 2012 (año tras año desde la proclamación de “The National Cancer Act”, del Presidente Nixon, 1971)), el National Cancer Instituto estadounidense, una de las máximas autoridades oncológicas mundiales, destinó un exiguo 7,1% de su presupuesto a prevención, con evidente contraste con el 36,36% para tratamientos y 56,54% en investigación. ¿Deseamos una sociedad de enfermos crónicos? Al contrario, queremos librarnos de las enfermedades, no hacerlas crónicas como objetivo.

Mientras le damos la vuelta, es decir, conseguimos poner la prevención como objetivo estrella para terminar el cáncer, también es necesario, 1.Por supuesto, tratar a los enfermos actuales con la máxima efectividad y respeto. 2. Mejorar diagnóstico precoz y tratamiento de las personas mayores. Es el colectivo más afectado por el aumento de cáncer. 3. Ampliar y perfeccionar información, comunicación y apoyo psicológico a enfermos (todos pero especial a los supervivientes) y familiares. Gran asignatura pendiente. 4. Eliminar todo tratamiento agresivo a los terminales. La quimioterapia no se ha hecho por ellos / ellas. 5. Controlar las discriminaciones físicas, psíquicas, laborales y sociales que tantos conciudadanos sufren a raíz del diagnóstico, y 6. Que la industria farmacéutica no cotice en Bolsa. El reciente caso de la hepatitis C así lo reclama. Mucho se ha hablado del Ministerio de Salud y poco de Gilead Sciences, la empresa que como Grouxo Marx (“Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”) pasa en un momento de exigir unos escandalosos 60.000 euros por tratamiento a unos no menos escandalosos 25.000, mientras que en Egipto lo rebaja a 900. En la India (con buen criterio), producen baratísimos genéricos.

La salud es demasiado importante como para convertirla en un negocio especulativo para unos cuantos. Sí, muchos tratamientos oncológicos también son caros en exceso. Ítaca: Un mundo sin cáncer.

Autor: Profesor Jordi Estapé, Catedrático Emérito de Oncología, Universidad de Barcelona. Director de EIO (Escuela Internacional de Oncología)

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