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Impotencia Sexual: la secuela silenciada del cáncer de próstata
Es el tumor masculino más habitual y, a pesar de su baja Mortalidad, afecta Mucho a la calidad de vida

“¿Cuántas mujeres has visto en los medios que hayan sufrido un cáncer de mama? Unas cuantas. Y cuántos hombres con cáncer de próstata? Ninguno “. La reflexión la hace el director de la Fundación Contra el Cáncer (FEFOC), Jordi Estapé, no para criticar que un tipo de enfermedad esté sobrerrepresentado, sino para evidenciar que el cáncer de próstata y las secuelas que muchas veces lleva asociadas –incontinéncia urinaria y , en una proporción más elevada, impotencia sexual– no son suficientemente conocidas. Estapé cree que esto tiene mucho que ver con un mal entendido “prestigio masculino” y el hecho de que no conseguir un correcto funcionamiento del pene es “insoportable” para muchos hombres.

Por esta razón, la FEFOC puso en marcha en mayo una campaña específica para visibilizar este problema y organiza grupos de acompañamiento con pacientes que han superado la enfermedad. “No se habla, es un tabú”, admite Elías Valverde. Él es uno de los que ha decidido dar la cara. Le diagnosticaron el tumor y lo operaron cuando tenía 65 años, pero se toma las secuelas con humor: “Cuando eres joven la actividad sexual es como la de una escopeta de repetición, con muchos disparos. De mayor es más bien una pistola de pedernal, un disparo y se acabó la fiesta. Pero también te lo pasas bien! “, Dice socarrón, con 84 años.

Luis Simón tiene ahora 79. En su caso le diagnosticaron la enfermedad cuando tenía 62, pero después de cinco años luchando y diversos tratamientos logró superarla. Ahora explica sin problemas las alteraciones “bastante radicales” que afrontó en su vida sexual, sobre todo al principio. Simón se tuvo que adaptar, explica, porque aunque “la cual queda disminuida, la libido no lo hace”. Entender que la vida sexual puede ser más amplia forma parte de la solución. Después de todo, “entre la vida o la muerte y las secuelas de la intervención no hay ninguna duda”, recalca. Sin embargo, insiste en el mensaje de que no tiene ningún sentido esconderlo, porque no hay que tener un sentimiento de culpa o de vergüenza, y pone su ejemplo como testigo: “No tenía pareja, pero después del cáncer tuve y todavía tengo. Parece una ironía, pero a mí es como si me hubiera beneficiado “. Los dos ejemplos, según el responsable de la FEFOC, sirven para poner sobre la mesa que, a pesar de que se centre la sexualidad en el pene, en realidad es “mucho más amplia”. Además, cree que hablar del cáncer de próstata sin circunloquios ayuda a hacer “presión positiva”, que históricamente ha hecho avanzar la medicina.

Casi 5.000 casos al año

El cáncer de próstata es el más habitual entre los hombres. En 2010 se diagnosticaron 4.670 casos, pero en 2020, con el envejecimiento de la población, se estima que habrá casi 6.000. Por el contrario, las muertes por esta causa durante el 2014, el último con datos del departamento de Salud, no llegaron a las 900. Esto se explica porque la supervivencia a la enfermedad cinco años después del diagnóstico supera el 90%. Las analíticas de sangre para detectar el antígeno de la próstata –PSA en inglés- han ayudado mucho al diagnóstico precoz y, en la práctica, sólo el 4% de las detecciones se hacen con un tumor avanzado, cuando ya se ha producido metástasis .

Algo está cambiando, sin embargo. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine el pasado octubre, hecho con 1.500 pacientes de cáncer de próstata, corrobora que la supervivencia es alta, incluso en casos en que no se hace nada para tratar el tumor, porque habitualmente crece lentamente y es poco agresivo. De hecho, ahora empieza a verse que quizás ha habido un sobretratamiento y se ha operado más de lo estrictamente necesario. De hecho, al igual que con otros tumores, y ante el aumento del número de supervivientes, han surgido nuevas preocupaciones asociadas a la calidad de vida de los que se recuperan. Por ello, Estapé reivindica la necesidad de informar bien a los pacientes y escoger de manera cuidadosa la mejor alternativa en cada caso. “Algo empieza a moverse más allá del tratamiento”, asegura.

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que sólo tienen los hombres, y que está bajo la vejiga y por delante del recto. Allí se elabora y almacena el líquido que transporta y alimenta los espermatozoides, y por allí pasa la red microscópica de vasos sanguíneos esenciales para la erección. El problema es que, cuando se interviene, preservar esta red de vasos es complicado, y la potencia que no se ha recuperado un año y medio después del tratamiento es complicado que vuelva nunca. El tipo de tratamiento no garantiza nada, porque tanto la cirugía para extirpar el tumor como la radiación tienen efectos secundarios. ¿Qué es mejor? En general, los especialistas recomiendan que en los pacientes más jóvenes se utilice la cirugía -hay más riesgo de recaída y siempre quedará la opción de hacer radioterapia después-, y tal vez en aquellos que tienen más de 70 años la radioterapia. La posibilidad del tratamiento hormonal también debe valorarse para tomar la mejor decisión, que siempre se debe valorar de forma individualizada.

Escuchar y empatizar con los enfermos es algo esencial. Hay que evitar una escena como la que relata Estapé, cuando un ex-paciente le contó indignado que, ante la duda de cómo quedaría afectada su vida sexual en caso de intervención, otro doctor le había espetado que con la edad tan avanzada que tenía esto no debía preocuparse. “En la medida de sus posibilidades, el paciente debe elegir cómo quiere vivir su vida”, concluye, y la sexualidad puede ser importante también en la tercera edad. “No es lo mismo que antes, está clarísimo, pero la vida sexual no desaparece”, añade Simón.  Sus 17 años como superviviente del cáncer dan fe.

Reportaje de Mario martín Matas el domingo 27 de noviembre 2016 en el Diari ARA sobre nuestra labor en el cáncer de próstata (http://www.ara.cat/societat/Impotencia-sequela-silenciada-cancer-prostata_0_1694830529.html)

En la foto el Sr. Elías Valverde y Sr. Lluís Simó (pacientes que han superado un cáncer de próstata y han decidido dar la cara para visivilizar la enfermedad. / PERE TORDERA.

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