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Reflexiones a propósito del día sin tabaco

El día 31 de mayo, domingo pasado, fue el día mundial sin tabaco. Es loable que se dedique un día a este cancerígeno tan reconocido. Se piden estrategias de prevención y sin duda dejar de fumar o no fumar en absoluto es una gran forma de disminuir las probabilidades de contraer algunos tipos. Sin embargo, la lucha contra el tabaquismo ha sido una lucha sin cuartel, dedicada única y exclusivamente a la persecución del fumador, a su estigmatización, a señalarlo con el dedo. Las leyes recientes han supuesto una limitación muy importante del uso del tabaco en lugares públicos y una conciencia importante a nivel de población sobre el uso nocivo de esta adicción.

Porque el tabaco es una adicción. No es un vicio, ni algo que se pueda dejar a voluntad cuando uno quiere. Es una adicción que durante mucho tiempo fue permitida y bien valorada por la sociedad. Fumar era un modo de intercambio social. Nadie suponía cuando Doll y Hill en 1940 idearon su genial trabajo con el fin de determinar las causas del gran aumento del cáncer de pulmón en Inglaterra, que el resultado contundente sería el tabaco. Se pensaba más en el alquitranado de las calles, por ejemplo. Muchas personas han empezado a fumar en épocas en que no se sabía a ciencia cierta el daño que producía el tabaco y muchas han sido víctimas de publicidad de una droga legal.

El fumador necesita ayuda y apoyo, no dedos acusadores ni calificativos morales. La mejor forma de abandonar el tabaco, según los datos es la combinación de fármacos o substitutos de la nicotina con psicoterapia de apoyo. Un ex fumador lo es al año de abstinencia. Demasiadas veces métodos milagro prometen ayudar a dejar de fumar en un día….el tabaco es una adicción, superarla es no volver a fumar. No fumar un día, dos, tres semanas…no tiene valor ninguno. El tabaco es la droga con más recaídas, así que una vez superado ese año la persona se relaja y a veces por una fantasía de control (“por uno no pasa nada”) se vuelve a fumar. Por ello los mejores profesionales del mundo recomiendan vigilancia incluso años después de haber dejado de fumar.

Hace años nuestro director científico, el Profesor Estapé tuvo el atino de advertir de la epidemia de cáncer de pulmón entre las mujeres. Tristemente acertó. Las mujeres estaban imitando el rol masculino, para lo bueno, pero para lo malo también. Fumar era signo de liberación, de equiparación con los hombres….y así ha sido…ahora también tenemos mujeres con cáncer de pulmón, enfermedad antes solo reservadas a los hombres. Eso demuestra el papel fundamental de la prevención en este tema. El mejor modo de dejar de fumar es no empezar nunca, así que las campañas deben ser más eficaces, los escolares son grandes objetivos de las tabacaleras, como lo fueron las mujeres en su día…..así y todo, como decimos, debemos ofrecer soporte a los fumadores que quieren dejarlo.

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