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La relación entre estrés y aparición de cáncer de mama es algo muy debatido y una creencia muy arraigada a nivel popular. Sin embargo los intentos de establecer una base sólida al respecto hasta ahora no han podido concluir nada concreto. Es muy difícil establecer datos fiables a partir de la experiencia del cáncer y la auto-evaluación de las mujeres (en este caso) deja muchas dudas. ¿Qué es estrés o estresante para cada una? ¿Qué papel juega la experiencia del cáncer a la hora de juzgar o valorar los hechos vitales que han precedido a la aparición de la enfermedad? A menudo la experiencia clínica nos muestra que una enfermedad como el cáncer hace que las personas repasen su vida hasta el momento y las valoraciones que se hacen varían según muchos aspectos entre los que se encuentra la personalidad y formas de reaccionar al estrés. Siguen las investigaciones al respecto pero hay que ser muy cautelosos con ello ya que se puede caer en actitudes como la culpa que no solo no son recomendables, sino que no ayudan a la paciente en su lucha contra la enfermedad.

Un estudio realizado en el Reino Unido arroja datos interesantes. Este estudio tiene la ventaja de ser prospectivo, es decir que no usa el recuerdo de las personas, sino que las sigue desde el principio en un registro y va recogiendo datos que relaciona luego con la aparición de cáncer de mama. En este caso se trata del Breakthrough Generations Study que incluye datos de 113.000 mujeres reclutadas desde 2003 a 2010. Incluye mujeres desde lo 16 años y al inicio se obtuvieron datos respecto a sus factores de riesgo respecto al cáncer de mama. También se obtuvo una muestra de sangre de cada una de las participantes. Se incluyeron cuestiones sobre hechos estresantes en el seguimiento, así como se pidió a cada mujer que evaluara si había sufrido alguna situación estresante y evaluara como o cuanto de estresante.

El análisis estadístico posterior, a partir del diagnóstico de cáncer ocurrido a lo largo del tiempo en algunas mujeres, se realizó controlando los datos de otros factores de riesgo como alcohol, obesidad…..Los resultados mostraron que las mujeres con situaciones de estrés continuadas no tenían más cáncer de mama que las demás.

Este tipo de estudios son muy importantes pues evalúan a las mujeres a lo largo de su vida, haciéndoles valorar su experiencia con el estrés no cuando ha aparecido el cáncer, sino a lo largo del tiempo. También incluye elementos objetivos como la ocurrencia de estresores reconocidos (muerte de un ser querido, pérdida de trabajo…), con lo que se intentó evitar al máximo la subjetividad de la auto-valoración personal que nunca está exenta de sesgos.

Estos trabajos deben promoverse y seguirse apoyando pues son piezas fundamentales para tener datos fidedignos con los que trabajar con las pacientes y sus familiares.

El estudio está realizado por Schoemarker y colaboradores del Instituto para la Investigación del Cáncer, en Londres.

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