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Cuidados paliativos en el cáncer

Los cuidados paliativos (CP) se centran en proporcionar a los pacientes y a sus familiares la mejor calidad de vida que sea posible, por tanto previniendo y tratando de solucionar sus problemas físicos, psíquicos y sociales. El objetivo básico de los Cuidados Paliativos es evitar o tratar los síntomas y los efectos secundarios producidos por la propia enfermedad y su tratamiento, siempre con gran atención a las preferencias de los enfermos. Los Cuidados Paliativos responden al paciente en todos sus aspectos, no solo como enfermo. Deben mantener la comunicación con el paciente, mediante soporte psicosocial, espiritual y aplicado. En el manejo de los pacientes mayores con cáncer, los Cuidados Paliativos deben practicarse en todos los momentos de la enfermedad y no solo centrarse en los problemas del final de la vida. Los Cuidados Paliativos en Oncogeriatría son esenciales desde el inicio del problema, ya que, como hemos señalado, los problemas propios del envejecimiento van a resultar en complicaciones distintas que las de los adultos más jóvenes. Los Cuidados Paliativos son ofrecidos en conjunto con los tratamientos oncológicos, estén indicados con intención curativa o no curativa.

¿Hay equipos de profesionales especializados en Cuidados Paliativos?

Sí, por supuesto. Los integran médicos, enfermeras, expertos en nutrición, psicólogos, farmacéuticos y asistentes sociales. Todos ellos han recibido formación adecuada en Cuidados Paliativos. Su objetivo fundamental es proporcionar una asistencia integral al paciente y a su familia. Estos equipos trabajan coordinados con los oncólogos. Los especialistas en CP proveen también apoyo a la persona a cargo del paciente, facilitan la comunicación entre los miembros del equipo de atención médica, y ayudan en las discusiones concentrándose en los objetivos de los cuidados para el paciente.

Repasemos los problemas fundamentales que abordan los equipos de Cuidados Paliativos

En primer lugar, no olvidemos que los problemas que presentan los pacientes y sus familiares no son homogéneos sino que varían frecuentemente, dada la complejidad y variabilidades de las situaciones que se van sucediendo. En cuanto al paciente los más frecuentes son:

  • Físicos. Aquí destacan el dolor y el cansancio. No obstante hay que tener en cuenta que muchos enfermos tienen anorexia (apetito disminuido), naúseas, vómitos e insomnio, todo ello como consecuencia de la enfermedad y de sus tratamientos.
  • Psíquicos. Predominan ansiedad y depresión. También el miedo a la propia enfermedad y a sus consecuencias.

En cuanto a los familiares resaltemos que ellos son esenciales en la atención al paciente. Se les denomina los pacientes de segundo orden, porque sufren por su familiar y por la repercusión que la enfermedad tiene sobre ellos (incertidumbre hacia el futuro, dolor por la probable pérdida del ser querido, dudas sobre como desempeñarse delante del paciente). Los equipos de Cuidados Paliativos aconsejan y ayudan a los familiares.

Otros problemas provienen de preocupaciones laborales, legales, económicas mutuas, etc.

 

¿En que momento comienzan su labor los equipos de Cuidados Paliativos?

Antes iniciaban su labor cuando el paciente estaba desahuciado, cuando ya no tenía tratamiento posible. Pero en realidad, hoy en día, actúan desde el momento del diagnóstico hasta la curación o hasta el fin de la vida del paciente, puesto que los problemas que hemos señalado, aparte de los propios de la enfermedad y el tratamiento oncológico, existen ya desde el principio. 

En los enfermos terminales, ¿debe o no proseguirse el tratamiento oncológico agresivo?

Este es un tema de la máxima importancia. Muchos autores coinciden en que el cuidado de los pacientes, en este caso con cáncer, al final de la vida es frecuentemente agresivo en exceso. Abundan pacientes desahuciados que siguen acudiendo al hospital y muchos recibiendo quimioterapia, incluso en las últimas semanas de su vida. Esto no tiene sentido. Así aumentan los ingresos de pacientes desahuciados para cuidados intensivos, en pacientes que han recibido quimioterapia con resultados negativos. Y también la proporción de fallecimientos en el hospital, cuando, creemos que el lugar más adecuado para morir es en la propia casa, a ser posible rodeado por los suyos, pero lejos del hospital, a menos que sea imprescindible.

Pero la decisión sobre morir en el hospital o en el domicilio debe ser muy complicada

En realidad se trata de un gran dilema, porque no depende de un solo factor sino de muchos. Citemos los más importantes: la voluntad expresada en su momento por el paciente; las facilidades de la familia para atenderle, las complicaciones que se pueden presentar en el curso final de la enfermedad, la atención médica de que se dispone a domicilio. Lo importante es que la muerte se produzca en el lugar más adecuado para cada uno. Pero lo que estamos en contra es de los tratamientos tipo quimioterapia en las últimas semanas de vida, cuando ya se sabe que el paciente va a morir. 

¿Que opinan los familiares al respecto?

No es extraño que la propia familia quiera seguir en la lucha contra la enfermedad, más allá de toda lógica. Y ello, que se entiende y respeta, es causa de muchos errores, como la medicación excesiva o la utilización de remedios “milagrosos” no comprobados por la ciencia. De un sentimiento noble se pasa a un perjuicio para el agonizante.

¿Y que dicen entonces los médicos?

Es una situación difícil en extremo. Decir no es muy duro. El médico comprende la angustia y la demanda de los familiares y a veces transige con un tratamiento que quizás, piensa, pueda mejorar algo al paciente. Pero casi nunca es así.

¿Y los enfermos?

Seguramente este es la parte más grave del problema. Muchos enfermos quieren seguir luchando. Decirles que no hay nada que hacer es muy difícil por no decir imposible.

¿Y es esto lo que quieren los pacientes y/o sus familiares, es decir recibir tratamientos inútiles que, en realidad prolongan su sufrimiento?

No, por supuesto. No es una elección consciente, es una lucha por la supervivencia, con probabilidad el instinto más dominante en el ser humano. Como sin dudada comprenderá, son situaciones que exigen por una parte, educación pública, de toda la sociedad. Por la otra, de todo el sector profesional para que mejore al máximo la información y la comunicación entre ellos y con pacientes y familiares.

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