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Cannioto R.A. y colaboradores, del Roswell Park Comprehensive Cancer Centre (Buffalo, New York State), publican (abril, 2020) en el Journal of the National Cancer Institute, un interesante estudio sobre la importancia del ejercicio físico antes y después del tratamiento quirúrgico en cáncer de mama (CM). En un estudio denominado DELCaP Study incluyeron a 1340 pacientes. Valoraron su grado de actividad física antes del diagnóstico, durante el tratamiento y a intervalos de 1 y 2 años después del mismo. Se clasifico la actividad física de las pacientes según las Physical Activity Guidelines, en las siguientes categorías: inactiva, poco activa, moderadamente activa o muy activa.

Pues bien, las pacientes que reunían los criterios mínimos de actividad antes del diagnóstico y después del tratamiento. vieron de un modo significativo estadístico, reducidas las posibilidades de recidiva de la enfermedad o de mortalidad por su causa.

El ejercicio físico continuado, según muchos estudios, puede disminuir el riesgo de recidiva de la enfermedad (si usted ha sido diagnosticada de CM) e incluso el de tenerlo, si no lo ha padecido.

El Departamento de Salud y de Servicios humanos de los Estados Unidos de América (HHS) recomienda que los adultos,

*Se ejerciten entre 2,5 y 5 horas semanales, mediante ejercicios de intensidad moderada (por ejemplo, andando animadamente), o que

*Se ejerciten 75 minutos a 2,5 horas semanales de un modo vigoroso (por ejemplo, corriendo u otros ejercicios intensos).

En la investigación de Cannioto R.A. y colaboradores se incluyeron 1340 mujeres en estadios I, II y III del CM, con riesgo elevado de repetición de la enfermedad. Todas habían sido tratadas mediante cirugía seguida de quimioterapia. Las pacientes rellenaron cuestionarios sobre sus hábitos de ejercicio físico antes del diagnóstico y también después, en los que se indagó:

*Tipo de ejercicio

*Tiempo practicado del mismo

*Su frecuencia

El cuestionario se pasó cuatro veces:

*Al ser incluidas en el estudio

*Cuando iban a iniciar quimioterapia

*Un año después de haber completado la quimioterapia

*Dos años después de haberla completada

El estudio mostró que las pacientes que como mínimo habían realizado 2,5 horas de ejercicio semanal de moderado a intenso, antes y después del diagnóstico de CM, tuvieron,

*Un 55% menos de riesgo de recidiva del CM que las pacientes que no cumplieron este requisito.

*Un 68% menos de riesgo de muerte, comparado con las mujeres que no realizaron dicho tiempo mínimo de ejercicio.

Pero incluso las pacientes inactivas antes del diagnóstico pero que iniciaron ejercicio físico después de que fuera completado el tratamiento, tuvieron un 46% menos de riesgo de recidiva y 43% menos de riesgo de muerte, comparadas con las mujeres que no reunieron los requisitos mínimos de las Guidelines.

Nunca es tarde, señalan los autores, para comenzar el ejercicio físico (andar, yoga, ciclismo o natación) y que el ejercicio es muy rentable.

A veces es difícil encontrar tiempo suficiente para el ejercicio. Pero solo haga sesiones cortas de 20 a 30 minutos/día, que, a la semana, sumarán el tiempo suficiente. La edad no es importante. Dicen con razón los autores: nunca es demasiado tarde o demasiado pronto para moverse. Hable primero con su médico y luego, mantenga el ejercicio físico de por vida

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